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domingo, 3 de abril de 2016

Zafiro: Capítulo 20 (final)

Bueno ¡Se acabó! Estamos un paso más cerca de acabar con la trilogía *inserta carita triste*
Me encanta ver como el blog crece cada día, pero cada paso que doy me acerca más al final y... me da pena, porque no quiero que esto acabe. 
El segundo libro se ha hecho más largo que el primero, sin duda.
He aprovechado esta semana, que ha sido un poco más 'light' para escribir el capítulo final. Os aviso por adelantado, las próximas dos o tres semanas no voy a poder actualizar. Se acerca el final del trimestre y bueno, eso significa temporada de exámenes. Hurra...
En fin. Este capítulo es tremendamente largo, lo siento mucho. En serio, creo que me he pasado. Pero quería acabar con el capítulo 20 y bueno tenía que incluir todo lo que faltaba :') Incluso me he inventado un trozo de la profecía. Y este es el resultado. Creo que podría haberlo hecho mejor y no estoy especialmente satisfecha con este. Pero bueno lo hecho, hecho está.
Nada más. ¡Nos vemos pronto!
Disfrutad y no dudéis en comentar ;D

Mi tío Falk estaba esperando en la Sala del Cronógrafo. Me miró extrañado cuando vio que sonreía como un idiota.
¾ ¡Hola, tío Falk! ¾dije, más animado de lo que pretendía. Carraspeé¾ Gwendolyn, está al caer.
Mi tío abrió la boca, pero volvió a cerrarla un segundo más tarde. Fuera lo que fuese que me iba a decir, se lo guardó para sí mismo.
En ese momento entró Gwen, con los ojos vendados. Por Dios… A esas alturas, ¿qué más daba que viese el camino? Aun que en el fondo sí lo sabía, no veía a Gwendolyn capaz de robar el cronógrafo. Ella jamás haría algo así.
En cuanto mister George le desató la venda de los ojos, Gwendolyn parpadeó y recorrió con la mirada toda la sala hasta posar sus hermosos ojos en mí. Mi corazón revoloteó frenéticamente cuando sus mejillas se tiñeron de un leve color rosado.
Gwendolyn debía mantener una conversación en privado con el conde. Se podría decir que yo tenía la tarde “libre”, ya que el conde no requería de mi presencia. No me apasionaba la idea de dejar a Gwendolyn sola con el conde, si se ponía nerviosa podría decir cualquier tontería y enfadar al conde. Oh, mejor que eso no pasara.
Le dirigí una rápida mirada a susodicha mientras mi tío preparaba el cronógrafo. Parecía preocupada. De repente, sentí la imperiosa necesidad de estrecharla entre mis brazos y susurrarle palabras tranquilizadoras al oído. Pero, afortunadamente, no lo hice.
¾ No tengas miedo ¾le dije, simplemente. Cuando ella me miró yo le sonreí¾. Ayer os entendisteis muy bien, ¿no? ¿Ya no te acuerdas? ¾le tendí el dedo índice al tío Falk, y antes de desvanecerme le dije a Gwendolyn:¾ ¿Preparada?
Ella asintió y me respondió con un tímido <<Preparada si tú lo estás>>. Segundos más tarde me encontraba en el laboratorio de alquimia, completamente a oscuras.
Gwen aterrizó junto a mí envuelta en un halo de luz roja.
¾ Todo en orden ¾dije, en parte para hacerle saber que estaba justo ahí, con ella.
¾ ¿Por qué está todo tan oscuro aquí? El conde nos está esperando, ¿no? Podría haber tenido el detalle de encender una vela ¾dijo ella, algo irritada.
¾ Es que no sabe exactamente donde aterrizamos ¾expliqué. Casi pude ver como fruncía el ceño.
¾ ¿Por qué no?
Sinceramente no estaba muy seguro de aquello. Nunca antes se había preocupado por saberlo. Y tampoco creo que le hiciera mucha gracia que supiese que utilizamos su laboratorio como pista de aterrizaje.
Nos las apañamos para salir al pasillo sin rompernos una pierna o romper algún objeto frágil de narices.
Allí había antorchas pero ninguna estaba encendida. Cogí la que se encontraba más cerca y la encendí con una vela que había justo al lado. Perfecto, ahora podríamos avanzar sin partirnos el cuello.
¾ ¿Cómo demonios era esa maldita contraseña? ¾preguntó, algo vacilante. Se había acercado un poco más a mí
¾ «Qui nescil dissimulare nescit regnare» ¾respondí yo, lanzándole una mirada divertida.
¾ ¿Nunca te cansas de saberlo todo? ¾dijo ella, sin un ápice de burla en su voz. Realmente parecía interesada en saber la respuesta.
Solté una pequeña risita, lo que provocó que una pequeña y tímida sonrisa apareciera en el rostro de Gwendolyn.
No iba a pasar ni un solo segundo más. Dejé la antorcha nuevamente en el soporte y me giré para mirar a una Gwendolyn extrañada.
¾ ¿Qué estás haciendo?
¾ Será solo un momento... Es que antes... Mister George nos ha interrumpido cuando quería decirte algo importante ¾dije honestamente, dando un paso hacia ella.
¾ ¿Es por lo que te expliqué ayer en la iglesia? ¾comenzó ella. Sabía que una vez que empezase a hablar no terminaría¾ Bueno, puedo entender que pienses que estoy loca, pero tampoco va a ayudarme un psiquiatra.
Pero ¿qué estaba diciendo? ¿Por qué iba a pensar que estaba loca? Bueno, vale esa es una buena razón para pensar que alguien no está cuerdo. Pero se tienen que tener en cuenta todos los factores. Y, en fin, si te paras a pensarlo eso es lo que dice la profecía. Así que no, no creía que Gwen estuviese loca o que me estuviese mintiendo. La creía.
Fruncí el ceño en un acto de desesperación. Maldita sea. Cuanto más tiempo pasaba más me costaba escupir las palabras de mi boca.
¾ ¿No podrías mantener la boca cerrada unos segundos, por favor? Tengo que armarme de valor para hacerte una declaración de amor. No tengo ninguna práctica con estas cosas.
Gwendolyn adoptó una expresión en blanco y parpadeó perpleja. Vaya… Había arruinado el momento. ¿Qué clase de declaración era esa? Daba asco.
¾ ¿Cómo dices? ¾balbuceó desconcertada.
¾ Me he enamorado de ti, Gwendolyn ¾volví a probar. Consiguiendo esta vez el efecto deseado. Bueno parece que había arreglado la cagada inicial.
Gwen abrió los ojos como platos. Casi parecía que no se lo creía. Bien, pues se lo repetiría tantas veces como quisiera, tan solo quería que me creyera.
¾ ¿De verdad? ¾juro que en ese momento se le iluminó la cara. Parecía tan ilusionada. Me contagió su emoción.
¾ Sí, ¡de verdad! ¾respondí, animado. Ya sabía que Gwen… en fin, sentía cariño por mí. Pero admito que su reacción me puso muy feliz y me animó a continuar. A abrirme por completo¾ Ya sé que no hace ni una semana que nos conocemos, y que al principio te encontré bastante… infantil, y supongo que también me comporté como un imbécil contigo. Pero es que eres terriblemente complicada, uno nunca sabe que será lo próximo que harás y en algunas cosas eres terriblemente…torpe. A veces sencillamente me vienen ganas de sacudirte ¾confesé. Bueno, juntos para lo bueno y para lo malo ¿no?
¾ Vale, la verdad es que se nota que no tienes ninguna práctica en declararte ¾dijo ella, un poco indignada.
¾ Pero luego vuelves a ser tan divertida e inteligente y tan increíblemente dulce —como he dicho: para lo bueno y para lo malo—. Y lo peor es que basta con que estés conmigo en la misma habitación para que enseguida tenga la necesidad de tocarte y de besarte...
Una vez pronunciadas estas palabras realmente sentí la imperiosa necesidad de tocarla y besarla.
El beso fue dulce y delicado hasta el final. Estoy seguro de que el beso duró más de lo que parecía y el tiempo corría en nuestra contra, así que me separé de Gwendolyn dando una gran bocanada de aire para llenar mis pulmones. Gwendolyn parecía estar sin aliento. Se apoyó contra la pared y se llevó una mano al corazón, jadeando. Dios Santo, realmente parecía que iba a morirse asfixiada.
¾Eh, Gwendolyn, no tienes más que respirar como lo sueles hacer normalmente ¾dije en tono burlón. Sencillamente no pude evitarlo, necesitaba disfrutar del momento¾. Aspira y espira.
Gwen me lanzó una mirada de reproche, pero no pudo ocultar una sonrisa divertida y me dio un pequeño empujoncito en el pecho. Vaya, vaya. La pequeña viajera del tiempo tenía más fuerza de la que parecía.
¾ ¡Para ya! Es insoportable lo creído que eres.
¾ Lo siento. Solo es que... es una sensación tan fantástica saber que por mí te olvidas de respirar... ¾aún no me creo que yo pueda hacer eso. Me provoca una cálida y extraña sensación en lo más fondo de mi pecho
Comenzamos a caminar en dirección al nivel superior para encontrarnos con el conde. Al cabo de unos minutos andando caí en la cuenta de algo, bastante importante, en mi opinión.
¾ Acabo de darme cuenta de que yo te hecho una declaración de amor, pero tú a mí no ¾comenté, intentando no mostrar cómo me afectaba ese tema.
 ¾ ¿No lo he hecho? ¾contestó ella, seriamente extrañada.
¾ En todo caso, no con palabras ¾dije recordando su manera de actuar frente a mí. Estaba claro a ojos de cualquiera que Gwen sentía algo… Por insignificante que fuese¾. Y no estoy muy seguro de que eso cuente. ¡Chisssst! ¾añadí cuando escuché el fuerte grito de Gwendolyn. Cuando me giré vi como miraba horrorizada a una rata que se escabullía por una esquina.
Reprimí una risita.
Dejé a Gwendolyn justo enfrente de la sala que el conde había elegido para la reunión. Antes de marcharme le dediqué una sonrisa y le puso las manos en los hombros, de tal manera que quedamos uno en frente del otro, mirándonos directamente a los ojos.
¾ Tranquila Gwen, lo vas a hacer genial ¾le sonreí¾. Estaré aquí para cuando acabes, como lo acordamos.
Ella asintió enérgicamente y yo le guiñé un ojo mientras daba media vuelta y salía al exterior.
Era agradable tener un poco de tiempo libre. Es una pena que no pudiésemos pasear más a menudo por estas calles. Casi parecía que estuviese dentro de una película.
La gente paseaba tranquila, sonriendo. Todos enfundados en sus ropas típicas de la época, y cada cual más ridículo. Jamás me acostumbraría a aquella vestimenta… Sencillamente me alegraba de haber nacido en mi época. Aunque Gwendolyn estaba preciosa con esos vestidos…
Sacudí la cabeza para alejar esos pensamientos de mi cabeza. Sólo faltaba que me atropellara una carroza tirada por caballos por andar despistado.
Levanté la vista y mis ojos se toparon con una carroza parada. Hablando del Rey de Roma, por la puerta asoma. Pero no era una carroza cualquiera, tenía el escudo de lord Alastair. ¿Qué estaba haciendo ese bastardo aquí? O mejor dicho ¿qué asuntos estaba llevando a cabo en un patio trasero con aspecto de estar abandonado.
Me acerqué con prudencia, alerta a cualquier movimiento para desenfundar la espada.
Vaya, eso era un océano de sabanas blancas. No podía ver lo que había al otro lado, sin embargo, eso no me impidió escuchar el tintineo de las espadas al chocar seguido de unos jadeos. ¡Una pelea! Y ¿no había sido invitado? Qué lástima, me hubiera gustado formar parte de aquello. Entonces escuché a lord Alastair gritar <<¡Acabad con ese demonio!>>. ¿Demonio? Tenía un presentimiento de quién era el desdichado que se batía en duelo con ese tarado.
Me moví sigilosamente a través de las sabanas, cuidando que nadie se diese cuenta de mi presencia hasta que fuese muy tarde.
<<Nos has engañado… Traidor>>. Aquella voz confirmó mis sospechas. Paul de Villiers. Por alguna razón nada de aquello me sorprendía.
Era hora de hacerse notar. Vislumbre una sombra negra tras una de las sabanas. Sin pensármelo dos veces hundí la espada en uno de los hombres de lord Alastair. Sin hacer ningún ruido se desplomó en el suelo, dando su último aliento. `Por fin, salí de mi escondite para ver a Paul abatido en el suelo, ayudándose de su espada para mantenerse en pie. Parecía gravemente herido y no estar en condiciones de seguir luchando, al menos no para ganar.
¾ Gideon de Villiers —exclamó Paul, mientras esquivaba a duras penas uno de los golpes de lord Alastair—. Muchacho, nunca hubiera pensado que me alegraría tanto de verte.
Aquello tampoco fue una sorpresa, teniendo en cuenta que muy probablemente acabara de salvarle el pellejo.
¾ En realidad solo sentí curiosidad —dije, encogiéndome de hombros. Si se pensaba que había venido expresamente a salvarle, ya podía seguir soñando. Sólo había venido a malbaratar los planes de ese rufián.
Lord Alastair perdió el interés en Paul, a quién creía ya con un pie en la tumba y se lanzó contra mí.
Logró rozar mi brazo, pero sólo me hizo un rasguño. Unos instantes más tarde, lo desarmé con facilidad. Entonces, su espada se encontraba a varios metros de nosotros, sin oportunidad alguna para lord Alastair de recuperarla.
¾ ¡Mátame si te atreves! —gritó lord Alastair, con ojos de loco.
¾ No hoy —dije, rechazando su desafío, por ahora, pero prometiendo cumplirlo en un futuro (no muy lejano, espero).
Comencé a guardar la espada, dispuesto a marcharme de allí victorioso. Pero en ese momento otro de los hombres de Alastair se abalanzó sobre mí. Paul paró el golpe justo a tiempo con su espada. No tardé ni un segundo en volver a desenvainar la mía. El pecho del hombre se encontró con mi espada.
Incluso a mí me pareció exagerada la cantidad de sangre que brotó de la herida. Debí de haber acertado en alguna vena importante.
Lord Alastair aprovechó la distracción para recoger su espada y un sobre marrón del suelo. No sé qué demonios era eso, pero se dibujó una sonrisa victoriosa en la cara de este. Aquello me daba mala espina.
Giró sobre sus talones y huyó del lugar. No me molesté en ir tras él. No era mi principal preocupación ahora mismo.
Me giré hacia Paul que miraba en dirección a lord Alastair con odio mientras gritaba <<¡Cobarde!>>. Entonces centró su atención en mí de nuevo.
¾ ¿Estás herido, muchacho? ¾dijo mirando el lugar donde la espada de ese hombre había rasgado la maga.
¾ No, solo es un rasguño ¾contesté¾. Pero lo tuyo parece peor. Tu brazo está lleno de sangre ¾dios, eso debía tratarse inmediatamente¾. ¿Qué son esos papeles que le has dado a lord Alastair? ¾pregunté con recelo.
¾Árboles genealógicos ¾dijo Paul, y dio la sensación de que quería pegarse de bofetadas¾. Series de antepasados de las líneas masculina y femenina de los viajeros del tiempo.
Casi me dio pena incluso, parecía sentirse realmente estúpido. Bueno, lo era.
¾ Sabía que vosotros erais los traidores, ¡pero no imaginaba que pudierais ser tan tontos! ¾grité, enfadado¾. ¡Tratará de matar a todos los descendientes del conde! Y ahora también conoce los nombres de la línea femenina. Si por él fuera, nunca habríamos llegado a nacer.
Se le desfiguró la cara en una mueca. Ahora parecía un desgraciado. Pues se lo tiene bien merecido, que le coma la culpa por dentro. ¡Maldita sea! Ahora podría estar planeando nuestras muertes… Todo nuestro trabajo tirado por la borda.
¾ Deberías haberle matado cuando pudiste hacerlo  ¾replicó Paul con dureza. ¿Estaba intentando echarme la culpa a mí? Qué original¾. Nunca debimos confiar en él. Mira, no me queda mucho tiempo para saltar de vuelta. Pero es importante que me escuches.
¾ ¡No lo haré! ¾lo miré, furioso. ¿En serio creía que iba a escucharle, después de haber intentado matarnos y haber puesto en peligro a toda la línea de viajeros del tiempo?
¾ Fue un error asociarnos con la Alianza ¾dijo Paul apresuradamente. En ese momento se llevó las manos al estomago, horrorizado¾.¡Maldita sea! ¾exclamó. Se metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y me tendió unos papeles¾ ¡Toma! Coge esto, muchacho.
Dudé un segundo. Pero algo en la expresión de su cara me hizo coger lo que me daba.
 ¾ Deja de llamarme muchacho. Te saco media cabeza ¾repliqué.
¾ Estas cartas contienen la parte de las profecías que el conde ha ocultado a los Vigilantes. Es importante que las leas antes de que se te ocurra la idea de correr a ver a tu querido conde y delatarnos. Mierda, Lucy me matará cuando lo oiga ¾gimió. Me estaba empezando a dar pena, realmente parecía desesperado.
¾ ¿Quién me garantiza que no son falsificaciones?
¾ ¡Tú léelas! Entonces sabrás por qué robamos el cronógrafo. Y por qué queremos evitar que el conde cierre el Círculo ¾cogió aire, preparándose para soltarlo todo de golpe¾. Gideon, tienes que cuidar de Gwendolyn ¡Y debes protegerla del conde!
Aquello me puso alerta. ¿Quién era él para decirme que debía protegerla? ¡Como si no hubiese estado dispuesto a hacerlo mucho antes de que él me lo dijera! Justamente él.
¾ ¡Protegería a Gwendolyn de cualquiera! ¾dije tan honestamente que me arrepentí al segundo de haber pronunciado aquellas palabras¾. Pero no sé qué puede importarte eso a ti. ¾ ¡Podría importarme mucho! ¾exclamó. Y casi parecía querer pegarme una bofetada.
Me crucé de brazos y le lancé una mirada que le dejo claro que no me lo creía. Él sacudió la cabeza.
¾ Es igual. Escucha ¾se tomó una pausa en la que pareció que se pensaba muy bien lo que iba a decir¾. Pregunta sencilla, respuesta sencilla: ¿amas a Gwendolyn?
Fui lo bastante prudente como para sostener su mirada, pero aquella pregunta me dejó totalmente desarmado. ¿Por qué me estaba haciendo aquella pregunta? ¿Por qué él? ¿Qué podía importarle? Y… ¿Cuál era exactamente la respuesta? Es decir, justo acababa de declarar mi amor hacia Gwendolyn. Pero ¿estaba seguro? ¡Qué demonios estaba diciendo! Había dejado que Paul me confundiera.
¾¡Gideon, tengo que saber la respuesta! ¾insistió secamente.
Gwendolyn… era preciosa e inteligente y cariñosa y valiente y tremendamente testaruda. Y me quería. Y yo la quería a ella. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por protegerla. La ansiedad en el rostro de Paul me sacó de mi ensimismamiento.
—Sí —respondí, dejando caer mis brazos a los lados.
Paul pareció aliviado en cierto modo. Algo que me inquietó tremendamente.
—Entonces lee los papeles —dijo rápidamente—. Solo así podrás comprender qué papel desempeña Gwendolyn en este asunto y todo lo que se juega.
Lo miré frunciendo el ceño.
¾ ¿Qué quiere decir eso? ¾exigí saber. Seguía sin fiarme de él.
¾ Gwendolyn morirá si tú no lo evitas ¾me agarró el brazo. El rostro de Paul estaba muy serio. Sin rastro alguno de estar mintiendo. Aquello me puso los pelos de punta¾. Eres el único que puede hacerlo. Y el único en quien ella confía, por lo que parece.
Mi corazón dio un vuelco. El único en el que Gwen confiaba… Y ¿el único que podía salvarla? Dios, aquello… Incluso si aquellas palabras venían de Paul, sentí una felicidad inmensa al pensarlo.
¾ ¡Prométemelo, Gideon! ¾dijo, prácticamente gritando y aumentando la presión en  mi brazo. Examiné sus ojos. Había un poco de irritación, pero también vi un brillo de… ¿esperanza?
¾ Lo pro… ¾comencé a decir. Pero en aquel momento se desvaneció en el aire¾ …meto…
Di un gran suspiro. ¿Qué acababa de pasar? ¿Por qué había escuchado siquiera a Paul? Pero la verdad es que no parecía que estuviese mintiendo… Miré fijamente los papeles. No perdía nada por leerlos ¿verdad?
***
¡Llegaba tarde! Maldita sea, llegaba más que tarde. Me había entretenido demasiado leyendo los papeles tras el duelo con lord Alastair. Paul me había confiado unos papeles muy importantes y por los que habían estado luchando todo este tiempo. Y en cierto modo estaba agradecido. No había podido leerlos todos y algunas partes eran realmente difíciles de entender, como las otras profecías.
Gwendolyn me estaba esperando al fondo del pasillo, como habíamos acordado. Parecía agotada. Dios mío, verla ahí de pie, sonriéndome, fue suficiente para darme cuenta cuánto la había echado de menos. Resistí la tentación de abrazarle sin importarme por ese estúpido secretario.
¾ ¡Está herido, sir! ¾exclamó espantado este último¾ ¡Ordenaré que traigan a un médico!
¾No  ¾dije tajante¾ . No es mi sangre. Al menos no toda. Ven, Gwen, tenemos que darnos prisa. Me han retenido un poco.
Cogí a Gwendolyn de la mano y la arrastré prácticamente hasta el laboratorio de Alquimia. Justo a tiempo, un poco más tarde y no habríamos llegado para saltar de vuelta. Algunos de los pasillos habían sido modificados, hubiera sido una auténtica desgracia si… bueno, nos hubiésemos desvanecido en otro lugar.
¾ ¿De quién es esa sangre en tu ropa? ¾preguntó Gwen. Podía percibir la preocupación en su voz.
¾La verdad es que no tengo ni idea de cómo se llamaba el tipo. Seguro que madame Rossini se pondrá furiosa.
¾¿Cómo ha ido tu conversación con el conde? ¾pregunté, rodeando la cintura de Gwendolyn para acercarla más a mí. Solía pasarme a menudo, tener la necesidad de tenerla lo más cerca posible.
¾Ha sido muy… instructiva ¾respondió. Parecía algo abatida, casi decepcionada¾. El conde me ha explicado que los dos compartís el extravagante punto de vista de que una mujer enamorada es más fácil de controlar. Debe de haber sido fastidioso hacer todo este trabajo previo con Charlotte y luego tener que volver a empezar otra vez desde el principio conmigo, ¿no?
Vale, aquello me había pillado totalmente por sorpresa.
¾¿Qué estás diciendo? ¾comencé a decir sin entender muy bien de qué estaba hablando.
¾Pero la verdad es que lo has hecho realmente bien —dijo como si no me hubiese escuchado—. El conde también opina lo mismo, por cierto. Claro que yo no era un caso especialmente difícil... Dios mío, me siento tan avergonzada cuando pienso en lo fácil que te lo he puesto...
Bajó la mirada, parecía realmente avergonzada. Parecía que iba a llorar. Pero ¿qué demonios estaba diciendo? Estaba tan confundido que no sabía qué diantres hacer.
¾ Gwendolyn…  ¾dije, con cuidado. En ese momento sonó la maldita alarma que llevo incorporada en el cuerpo desde mi nacimiento, esa sensación en el estómago¾. Pronto empezará. Tal vez sería mejor que continuáramos esta conversación más tarde. Con calma. Aunque no tengo ni idea de adonde quieres ir a parar…
Y no creo que acabé con besitos de reconciliación si seguimos hablando ahora.
¾Solo quiero saber si es verdad ¾lo dijo como de pasada¾. Que realmente planeaste que me enamorara de ti, igual que antes lo habías hecho con Charlotte.
No me gustaba nada lo que estaba insinuando. Eso no era en absoluto verdad. Y no sé de dónde se había sacado esa idea. Bueno sí, del conde. Pero no entiendo con qué objetivo. Solté a Gwendolyn y di un paso atrás.
¾ Este es un mal momento ¾le advertí¾. Gwendolyn enseguida hablaremos de esto. Te lo prometo.
¾¡No! ¡Ahora! ¾gritó ella. Sus ojos se llenaron de lágrimas que empezaron a caer sin control. Y a mí se me rompió el corazón¾. ¡Basta con que me digas sí o no! ¿Lo planeaste todo?
Estaba realmente dolida, decepcionada. Pero, ¿Cómo podía pensarlo algo así de mí? Hace unos minutos le había confesado mi amor… ¿Por qué ha decidido creer al conde y no a mí? Me pasé una mano por el pelo.
¾Gwen...  ¾mi voz sonó casi como una súplica. Y quizá lo era, a estas alturas.
¾ ¿Sí o no? ¾preguntó una vez más, soltando un sollozo.
Entonces recordé los papeles de Paul. <<Hasta que el lucero palidezca y muera, no tendrá el águila su nido eternal. Al contemplar el diamante teñirse de rojo, el cuervo se une a los muertos. Y sólo por amor se extingue una estrella, si ha elegido libremente su final>>. Para mí tenía un claro significado: Gwendolyn iba a morir por mi culpa. Por estar enamorada de mí, estaba conduciendo a Gwendolyn a su final. No podía permitirlo. Debía evitarlo. Así que hice lo único que se me ocurrió en ese momento.
¾¾dije. Y me dolió en lo más profundo de mí ser¾. Pero, por favor, deja de llorar.
Gwendolyn no podía quererme. A ser posible, debía odiarme. Aunque eso significaría perder su confianza, no quería arriesgarme a que la matasen por mí.
Abrió mucho los ojos y se le llenaron de lágrimas de nuevo, pero estas no salieron. Se las guardó para ella.
¾ Muy bien, en realidad es todo lo que quería saber ¾dijo en un susurro, con la voz rota¾. Gracias por tu franqueza.
Quería aparentar indiferencia, quería ocultar lo mal que estaba. Pero no lo consiguió ni por asomo. Y me arrepentí aún más si es posible de haber tomado aquella decisión, de haberle partido el corazón a Gwendolyn. De haberle mentido. Pero no había marcha atrás. No podía (y no debía) deshacer lo que había hecho. Estaba tan dolida… Dios mío, creo que había empeorado las cosas… Su mirada…
¾Gwen, me gustaría explicarte... ¾quería contarle lo de la profecía, quizá así lo entendería.
Pero no tuve tiempo, Gwen se volvió borrosa y un instante después me encontraba en la Sala del Cronógrafo. Todas las miradas de los presentes se clavaron en mi brazo. Algunos simplemente miraron horrorizados las manchas de sangre, otros ahogaron un grito. El doctor White se acercó a mí, decidido.
¾ No es nada. Solo un corte minúsculo, apenas ha sangrado. No necesito una tirita ni siquiera ¾dije con la intención de tranquilizarle. De verdad que no era nada, no habían logrado dañarme en serio¾ ¡Doctor White, puede guardar sus pinzas arteriales! ¡No ha pasado nada! ¾exclamé irritado cuando vi que abría su maletín.
Como si no estuviese ya bastante confuso y estresado, no iba a aguantar las tonterías de los miembros del Círculo Interior.
Fue entonces cuando me percaté de que Gwendolyn se encontraba a mí lado de nuevo.
¾ ¿Gwendolyn?
Tenía la mirada perdida, estaba en su mundo. Y aquello me preocupó, vaya que si me preocupó. Estaba aterrado. ¿No iría a hacer cualquier tontería verdad? Gwendolyn no era así… ¿verdad?
Entonces Gwen parpadeó un par de veces. Mi dirigió una rápida mirada y luego fijó sus ojos rojos e hinchados en la puerta.
¾ Estoy bien ¾dijo, casi como un robot¾. Mister George, ¿puede llevarme arriba, por favor? Tengo que irme a casa enseguida.
¾ Por supuesto.
No. Aún no podía irse. No hasta que le contase lo de la profecía, lo de mi encuentro con Paul. Debía saberlo. No podía marcharse…
Hice ademán de levantarme e ir tras ella. Pero el doctor White me agarró firmemente el brazo. Cuando me volví para mirarlo, él negó con la cabeza. Pero no podía irse. ¡No lo entendía! ¡Nadie podía entenderlo! Gwendolyn debía saberlo. No podía… ¡Maldición! Dios sabe qué iba a hacer Gwendolyn. ¿Qué diablos estaba pensando en aquel momento? Necesitaba saberlo. Dios mío, me sentía tan desesperado en aquel momento… Noté como un sudor frío me cubría la frente.
¾ T-Tengo que hablar con Gwendolyn ¾balbuceé. Le lancé una mirada a esta última, suplicándole. Todo mi orgullo se había esfumado.
¾ De verdad, no hace falta ¾dijo ella, sin dignarse a mírame¾. Sé todo lo que necesito saber. Y ahora tengo que irme a casa.
Se dio la vuelta y cerró la puerta tras de sí. En ese momento mi corazón dejó de latir.

12 comentarios:

  1. Hola! He encontrado tu blog de casualidad, buscando criticas de los libros, ya que me los he leído los 3 esta semana, y me han encantado. Y tu blog ni te digo, es como si realmente formara parte de los libros!! Me he leido todos los capítulos sin descanso. Estoy segura que si alguna vez la autora sacara a la venta la versión de Gideon de la trilogía sería muy parecido a lo que nos presentas aquí :)

    Me quedo deseando que empieces con Esmeralda, que es mi libro preferido de los 3, seguro que lo bordas!

    Saludos de una nueva lectora fiel :D

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    1. Vaya, me siento muy halagada. Eso que has dicho es realmente bonito, hablo en serio.
      Me alegra muchísimo saber que te gusta. Yo también estoy deseando empezar el tercer libro! Es el que más acción tiene y en el que Gideon tiene una explosión de sentimientos y pensamientos. Me va a encantar escribir su versión del tercer libro tanto como me gustó leerlo, o incluso más.
      Por cierto, ¡Bienvenida!
      Besoos ^^

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    2. Jajaja, me alegro de haberte hecho sentir bien! Solo dije lo que siento, de verdad :)

      Deseandito estoy de leerlo! Con la de veces que Gwen le pone nervioso, o que tiene que contenerse, o que simplemente explota y suelta todo lo que siente, va a ser muy divertido ^_^ y encima ahora que han sacado nuevo trailer, no le puedo tener más ganas a todo lo que tenga que ver con Esmeralda!!

      Gracias de nuevo por escribirlo :D

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    3. hahaha me alegra oír eso! Y, por favor, no me des las gracias, es todo un placer escribir y compartirlo con vosotros. Muchas gracias a ti por leerlo y apoyarlo :)

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  2. Buenos dias , me encanta y lo unico que te puedo decir con muchisima ansia es... Esmeralda para cuando?? queremos seguir leyendote!!!
    gracias por ahcerlo.

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    1. Pues muchísimas gracias :D
      Me alegra saber eso ^^ Pues muy pronto ya hahaha
      Intentaré hacerlo merecedor de la espera.
      Y, por favor, soy yo quien debe darte las gracias a ti por leerme :3

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  3. Gracias por escribir esto!! Te sale hermoso!! Es tal como me iba imaginando lo que pensaba Gideon! Me sorprendió cuando le mintió yo de verdad pensaba que el Conde le había asignado enamorarla pero el ya tenia sentimientos por ella. Adoro como escribes!!! Me ayudaste a sacar aunque sea por un momento mi resaca literaria y mi ansiedad porque traduzcan la tercera película! Espero ansiosa que sigas escribiendo el tercero

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  4. Tenía meses de no entrar a tu blog y en verdad que me encantaron estos ultimos capitulos... literalmente moria mientras los leia y sentia la emocion y coraje en cada parrafo.
    Espero que pronto encuentres tiempo libre para comenzar con el ultimo libro
    Por cierto, sabes de alguna pagina donde pueda ver la ultima pelicula? (Obviamente subtitulada, aunque sea al inglés)
    Saludos :)

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  5. hola, realmente espero que vuelvas a publicar en tu blog, estoy muy ansiosa por leer la versión de Gideon de Esmeralda 0w0 estare esperando :*

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